DIVULGACIÓN

Académicos de la Universidad y de otras instituciones se han unido a la conmemoración elaborando textos con otros temas relacionados con la historia de la restauración de la Compañía de Jesús.

En febrero de este año se hizo un concurso a partir de la visita a la obra de teatro “La escuela de la escena y la escena de la escuela jesuita en el siglo XVII”. A continuación les ofrecemos el ensayo premiado con 1000 pesos.

Paulina Cañedo Flores

6to semestre de preparatoria

paucaflo.16@gmail.com

VISITA ESCÉNICA AL PASADO JESUITA

La obra aparece un día de mi vida de improviso, sin aviso y repentinamente. De hecho, estuve a punto de nunca verla. Iba yo ya tarde a mi clase de música de la preparatoria y estaba agotada y fastidiada, pensando que lo mejor era no asistir a clase y esperar que así me dejara de doler la cabeza. Cuando mi maestro me divisa entre la multitud me dice que vamos a ver una obra (sabe que me gusta el teatro) y que era obligatorio. Hay que aceptar que aunque te guste el teatro, si te duele la cabeza no quieres que sea obligatorio. Esperamos afuera del que suele ser el espacio para las exposiciones temporales que se exhiben en la UIA. Extraño lugar para una obra… ¿de qué tipo será?

Cuando entramos, noto que la última exposición, la cual era de la vida de los estudiantes en un colegio jesuita hace algunos siglos, está todavía allí. ¿Dónde pretenden que quepamos tantos adolescentes si estamos rodeados de objetos? Y aparecen un incierto número de filas de sillas rojas que nos invitan a descansar. Me siento. Nos callan porque obviamente empezamos a platicar con nuestros vecinos. Nos dan una pequeña introducción. Para mí, que vivo el teatro en carne propia, una introducción me parece ridícula e innecesaria, se supondría que la audiencia interpreta lo que quiera del arte escénico, sin explicaciones. Sin embargo, después de reflexionarlo un poco, tiene sentido que quieran darnos una pequeña presentación; somos adolescentes (algunos inmaduros que no aprecian el noble arte de la representación escénica o, incluso, que no saben valorar absolutamente nada) traídos casi a rastras que, probablemente, no vayan a poner la suficiente atención como para entender. Termina el preámbulo y le sigue el silencio expectante del público.

Todos tenemos los ojos fijos en el telón traslúcido, cuerpo inmóvil, alertas a cualquier señal de inicio. De repente, como de la nada, desde el rabillo del ojo, un movimiento y una sombra. Me sobresalto porque no esperaba escuchar nada desde abajo del escenario. En un instante más, con este primer personaje, con un vestuario que me cautiva y un discurso lleno de palabras que ya no se usan cotidianamente, nos transportamos a otro tiempo. Viajamos hacia un pasado jesuita.

Cuando finaliza, sé que muchos no habrán comprendido la mayor parte pero a mí me ha parecido fantástico. Quedé impresionada por los vestuarios, que no lograba dejar de examinar de pies a cabeza en cada uno de los personajes. Quien haya elegido los vestuarios, sabía perfectamente qué hacía y se molestó en considerar hasta los más diminutos detalles. Sé que esto me interesa especialmente porque los últimos seis años de mi vida he vestido de maneras muy distintas para varias obras que he presentado, además que los trajes de época siempre me han encantado. Hay otra cosa que puede competir con la genialidad del vestuario: la escenografía. ¡Ve que colores, cómo se combinan! ¡Qué paisaje! Hay unos árboles a cada lado que, justo como a mí me gusta, no están todos simétricos y del mismo color sino que representan la verdadera naturaleza, sin la perfección geométrica del hombre y con rayos de verde más claro u obscuro según la intención del artista. Está el cielo pintado atrás con brochazos que sí personifican la esencia de un cielo verdadero. Las nubes… ¡preciosas! ¡Y yo que adoro las nubes dibujadas porque a mí no me salen nunca! La nube que se desliza para dejar asomarse a Cristo desde las alturas me pareció la idea más práctica e inteligente del mundo. Lástima que rechinara tan fuerte cuando la movían.

La otra parte que fue excelente fue la actuación. La mayoría eran profesionales o eso me pareció. Estaban tan metidos en el personaje y se veían, casi todo el tiempo, relajados y libres. Espero que se sintieran así en realidad; libres porque cuando algo te apasiona, así te sientes. Me quedé pensando que puede resultar bastante sencillo aprenderte un libreto pero es impresionante ver cómo unos mortales frente a mí pueden recitar naturalmente palabras que ya no se usan o ni siquiera tienen cabida existente en un diccionario. Son palabras de un idioma olvidado y aun así consiguen aprenderlo y darle intención y hacernos entender.

En fin, ¿qué me dejó pensando la obra? Eso es lo más importante, ¿no es cierto? Como el arte nos afecta y nos modela por dentro. Pienso que es muy interesante saber cómo era asistir a un colegio en tiempos que ni podría imaginar, es muy entretenido comparar los tiempos pasados a los presentes. Quiero dejar clara una cosa: ¡qué alegría me da que ahora las mujeres podamos estudiar, que ya no haya golpes de parte de los maestros a los alumnos –o eso queremos pensar-, que ahora nos atrevamos a platicar en clase e incluso darnos el placer de tomar una pequeña siesta, que bien sienta la educación por competencias, que emocionante es poder cuestionar a los profesores, que bien que ya no es necesario enseñar religión en la escuela! ¿Qué tan frustrante habrá sido ser mujer y no tener acceso a la educación? ¿Y qué tan frustrante es ahora? Somos mucho más libres de lo que estamos conscientes. Pero, si analizamos, incluso ahora hay cosas que no han cambiado: aún cuentan sólo las calificaciones, no nos enseñan todas las materias que podrían,  la retención de conocimientos es lo importante, creemos ciegamente en el sistema educativo, etc. Hablo en general porque no en todas las instituciones educativas pasa lo mismo. Jamás cambiaría mi época por otra época pero no por eso ésta es perfecta. Creo que deberíamos valorar como antes la religión y no perder la fe nunca porque es la característica humana que nos mantiene en pie y andantes, al menos eso creo yo. Deberíamos también tener más consciencia del otro, cualquier otro, todos los demás. Moral, ética y religión… Pienso que tal vez es eso lo perdimos –aunque hayamos ganado otras virtudes- y es muy valioso que vale la pena recuperar. No obstante, repito: mi época es la única a la que quiero pertenecer.


En esta ocasión les presentamos un ejercicio realizado por los alumnos de los once grupos de Prepa Ibero que asistieron a la exposición “De los Colegios a las Universidades. Las enseñanzas jesuitas y sus relatos cotidianos”.

 

 

              Los alumnos de la preparatoria realizaron una actividad en la cual tomaron el papel de un estudiante del siglo XVII, quien escribe una carta a un alumno del siglo XXI. El ejercicio tuvo como finalidad la contextualización de la enseñanza jesuita a lo largo del tiempo, ya que los alumnos pudieron observar las diferencias, muchas veces abismales, entre un sistema educativo y otro. La selección de las cartas fue realizada por sus profesores; estos seleccionaron los once mejores trabajos y, como consecuencia, estos se irán subiendo a la página en orden alfabético y de tres en tres a partir del mes de abril.

 

SIMPISIONACIONAL

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Valentina Ruiz 402

México D.F. a 9 de febrero del 2014

A quien corresponda:

Querido estudiante, el día de hoy me decidí a escribirte sobre mi experiencia y los cambios que han sucedido con La Compañía de Jesús, espero que esto te sea útil para valorar y analizar como la sociedad ha cambiado en muchos aspectos ya sea en la educación como en la convivencia. La Compañía de Jesús cumple 200 años este 2014 por esta razón me motive a escribirte sobre como esta institución me cambio en tantas formas.

La Compañía de Jesús, cuyos miembros son conocidos como jesuitas, es una orden religiosa de la Iglesia católica fundada en 1539 por San Ignacio de Loyola, fue aprobada por el Papa Pablo III en 1540. Ignacio de Loyola, era un español que lucho en las guerras contra el rey de la Navarra, el defendía la causa de Carlos I, cuando acabo el combate y estuvo mucho tiempo en cama lo único que le era posible hacer era leer libros religiosos. por esta razón el decidió había optado por dedicarse a servir a las almas que lo inspiraron a formar La Compañía de Jesús.

La educación Jesuita usa la ideología que San Ignacio de Loyola impuso al formar su orden, pero aunque no lo creas casi nada de lo que pasa ahora con esta orden y su forma de impartir la educación Jesuita era igual, todo ha cambiado en estos años y ahora te explicare como era antes, para que te des una buena idea de cómo han cambiado las cosas a medida que el hombre va avanzando.

Una de las característica en la que la Compañía de Jesús destacaba mas en el siglo XVII es en educación, pero tienes que saber que la educación jesuita ha cambiado a lo largo de los años y ahora te contare como era en mis tiempos. Cuando recién se empezaba con las escuelas Jesuitas, las mujeres no podían asistir a ellas, lo que en ese tiempo era bien visto y con lo que las mujeres no tenían problemas, si lo piensas hoy en día negarle el derecho a la educación a una mujer seria una pena grave. Cuando el estudiante llegaba a el Colegio donde estudiaría se le asignaba un cuarto en el que solo había una cama junto a la cual había un pequeño buró para que el estudiante pusiera una vela y pudiera leer en la noche, un perchero y ya eso era todo, en si los cuartos eran iguales para todos los estudiantes sin distinción de clase social. En el sigo XXI ya hay muy pocos colegios que sean internados, por lo menos en México, creo que ya no se usa tanto por cuestiones de comodidad y además ahora hay muchas escuelas y cercanas a todas las zonas, en el siglo XVII las escuelas estaban muy apartadas y no era posible estar hiendo y viniendo de tu casa al colegio. Con el tema de las clases la escuela se dividía en la escuela mayor y la menor en las que se enseñaban materias completamente diferentes y una era como el segundo año después de que acababas con la menor la mayor era como una continuación pero con temas mas difíciles que requerían a un estudiante mayor, en los colegios jesuitas se le daba mucha importancia a las materias como la oratoria la cual permitía que el estudiante pudiera expresarse y convencer a las personas de unirse a esta orden, respecto a las clases, las personas que tenían un nivel económico mayor podían sentarse en sillas mas cómodas y mas cerca del profesor, donde podían escuchar mejor la clase y las personas con un menor nivel económico se iban sentando cada vez mas atrás, en sillas mas incomodas y a veces casi no escuchaban la clase. Ahora es muy diferente ya que la mayoría de las veces no hay lugares asignados, muchas veces entre mas temprano llegues puedes escoger mas fácil el lugar donde te vas a sentar porque a medida que va pasando el tiempo y se hace mas tarde se empiezan a acabar los lugares, en estos tiempos ya no es posible usar las tácticas del siglo XVII, por varias razones pero una de las mas poderosas es que en el siglo XXI la discriminación por clase social es algo que ya no es posible hacer sin recibir una consecuencia, en mi opinión esto esta muy bien ya que así le estas dando equidad y oportunidad a todos los estudiantes.

Otra cosa es que anteriormente en los Colegios Jesuitas, los estudiantes tenían que confesarse casi a todas horas y en sus tiempos libres, la escuela en verdad era religiosa, no había momento en el que no se practicara la religión, cosa que en tu colegio actualmente no pasa, además de que en e siglo XXI hay mucha mas libertad de cultos lo cual permite que haya una gran diversidad. A lo largo de los años algunas de las ordenes incluyendo a la compañía de Jesús han perdido seguidores lo cual se debe a que la sociedad en la que vives es mucho mas liberal y tiene mas libertades de pensamiento a diferencia de la que yo vivía, en la cual era casi imposible oponerse o negarse a practicar la religión.

La educación Jesuita ha ido cambiando, cada día los jóvenes tienen mas oportunidades de estudio que antes y mas facilidades, por esta razón creo, querido lector que deberías aprovechar todas las facilidades que tienes al alcance no solo de estudio si no también, las facilidades que ahora te da la educación jesuita como la inclusión sin discriminación esta es una oportunidad que debes y usar como una herramienta para formarte y lograr todas tus metas.

Gracias por tu atención.

Saludos.

Un estudiante del siglo XVII

Amaya García Santos

406

Tutoría

México, D.F. a 5 de febrero del 2014

Alumno de la Prepa Ibero

PRESENTE

Querido Alumno:

Tengo muchas cosas que contarte, antes que nada es importante mencionar que soy un alumno jesuita del siglo XVII no se si algún día vayas a leer esto, pero si lo haces espero que aprendas cosas que no sabias antes acerca de los jesuitas.

Antes que nada te voy a contar un poco acerca de mi formación como jesuita, en la escuela me enseñan muchas cosas acerca de la religión y la espiritualidad, pero no solo eso también estudiamos acerca de la Filosofía (que me encanta) y la Teología que es algo que se me complica bastante. No se si tu lleves algunas de estas cosas en la escuela pero si llevas alguna ojala sea la Filosofía y la religión.

En las mañanas siempre tengo que despertarme muy temprano para ir a desayunar y después ir a la iglesia que es lo mas importante en la formación de un jesuita, después de esto es cuando voy a la escuela, la cual solo permiten hombres y esta bien ya que a veces las mujeres son demasiado complicadas.

En mi escuela tienen un método de estudio diferente, los profesores después de observarnos nos califican de tal forma que esta los excelentes, los que deben mejorar y los que no tienen futuro alguno, gracias a dios yo estoy en el medio, si tengo futuro pero tengo que mejorar. Mi problema es que soy muy distraído y muy flojo entonces a veces ni siquiera entrego las tareas aunque entienda perfectamente bien lo que tenemos que hacer.

Algo muy importante que nos enseñan en la escuela es “ser para los demás” deja me te explico, esto significa que siempre tienes que ayudar a los otros y que cuando tu creces los otros también crecen contigo, siempre estamos viendo por los demás y esto es algo realmente bueno ya que la mayoría de la gente no piensa de la misma manera.

Lo ultimo que me gustaría compartirte es que en mi escuela hay un gran teatro en el cual expones cosas relacionadas a nuestro aprendizaje y tengo que confesarte que es una de mis cosas favoritas de mi escuela ya que es un espacio para expresarnos libremente y en el cual siempre tenemos un publico interesado en lo que estamos exponiendo.

Espero que con esta carta hayas aprendido acerca de mi formación como jesuita y que estés interesado en esta, me gustaría que me escribieras pronto para contarme acerca de ti y de cómo es la forma en la cual te enseñan a ti, y así podríamos compartir ideas y divertirnos aprendiendo uno del otro.

Espero tu respuesta.

Francisco el jesuita.

 

 

Colegio de Quito, Av. Insurgentes, Quito, Ecuador.

Carlos de la Barrera

6 de Febrero de 1640

Estudiante de Prepa Ibero

Universidad Iberoamericana. Prolongación paseo de la reforma ,Lomas de Santa Fe, Delegación Álvaro Obregón, México, D.F.

Hola amig@ del siglo XXI, soy  Carlos de la Barrera, un chico más o menos de tu edad, estudiante residente del Colegio de Quito , uno de los mejores colegios  del siglo XVI ubicado en América .

La razón de mi carta es que mi profesor de filosofía (el padre Francisco) nos puso analizar acerca del futuro relacionado con tipos de educación que recibimos y luego el padre Damián, maestro de retorica, nos invito a escribir una carta para ti, un estudiante del siglo XXI, que  está estudiando en una institución jesuita para que te des una idea de  la educación de mi época y el desarrollo que esta a  tenido hasta tu días.

Obviamente, considero  que aun tienes que hacer un examen para ingresar a esta institución dedicada a ilustrarte más allá de lo académico, por lo que supongo que no solo te hacen una evaluación referente a tus conocimientos, sino otro tipo de exámenes más  profundos o minuciosos.

Como el tiempo trae consigo el cambio, no me sorprendería  que ya no llevaras las mismas materias como latín, oratoria, matemáticas, retorica, historia o geografía, por mencionar algunas. Por lo que tu educación ya no esta basada  en el Radio Studiorum,  el libro  que menciona toda la organización de la educación jesuita; este suceso no me sorprendería ya que aunque no se menciona uno puede darse cuenta que ahora se le da prioridad a una cosa, y antes se le daba prioridad a otra cosa, entonces por consecuente en el futuro habrá otra prioridad.

Asimismo supongo que tal vez en tu época ya no existen las dos clases de estudiantes(foráneos y residentes) por lo que debes  estudiar en un ambiente más relajado o tranquilo (ya que a veces los alumnos residentes suelen ser abusivos con los foráneos y nuevos ) ;lo que de seguro a hecho que ya no existan estudiantes que trabajen y estudien en el mismo lugar (como mi amigo Gerónimo, otro estudiante residente, encargado de que tengamos todo los necesario en nuestros aposentos como velas ) y  lo más importante, ahora disfrutas más libertad lo que significa  no estar regido por una rutina, escuchar música  de tu agrado, vestir como tu quieras , leer todos los géneros de la lectura (no exclusivamente los que menciona el Radio Studiorum ) y poder tener tiempo de ocio sin el temor de recibir un castigo por parte de tu corrector o del encargado de aplicar los castigos físicos.

Referente al corrector considero que este debe seguir existiendo, pero que sus funciones se deberían de ampliar,ósea que su función no solo sea para regañar sino que también sea para los estudiantes una figura de apoyo, en todos los sentidos.

Me agradaría que cuando leas esta carta puedas estar en una sociedad en donde la mujer no sea tan marginada, en una sociedad en donde ásta no se vea como el origen del pecado sino como un ser que no tendría ningún daño si pudiera ilustrarse. También  me llenaría de satisfacción que aunque fueras de clase baja, como yo, pudieras tener acceso a los privilegios que posee la gente pudiente, de manera intelectual y en algunos aspectos  de manera económica.

También deseo que a través de los años la educación jesuita siga manteniendo su esencia , la cual radica en abrirnos los horizontes, en contagiarnos con la necesidad de ayudar al desprotegido, olvidado y marginado; y a mostrarnos la fe con amor por medio de la imagen de un Dios  compasivo, amoroso o protector , y  no como una obligación impuesta por la sociedad religiosa.

Con respecto a la fe y sus costumbres o normas , con las que no estoy en desacuerdo, como el ayuno celebrado en semana santa, o el asistir todas las mañanas a misa, o dedicar tiempo del día a estar con el señor o comulgarme cada semana, solamente pienso que Dios no está en el altar, pinturas o ostias que encontramos en  la pequeña iglesia del colegio  sino en cada una de las creaciones del señor como la naturaleza o la máxima creación del señor: el hombre , por lo que considero un poco exagerado dedicar parte de mi tiempo a la iglesia.

De igual manera me gustaría que la forma de iniciar la clase ( con un discurso que nos adentra al tema del día ) , la personalidad de los profesores( los cuales se caracterizan de los de otro tipo de instituciones por su respetuosidad y humildad) y  la organización  de las clases ( de acuerdo a edad y desarrollo académico ) se mantuviera  intacta , salvo por algunas excepciones ; que las obras teatrales no se fueran  al olvido ya que este tipo de temática nos permite aprender y entender mejor los sucesos históricos .   En los cuales no estaría mal, que también fueran tomadas en cuenta para las competencias, ya que me considero una persona con la virtud de lograr caracterizar a los personajes con una profundidad difícil de alcanzar; sin olvidar a los pequeños debates que en algunas ocasiones realizamos con el fin de cuestionarnos .

Retomando de nuevo el tema de las competencias(en las cuales solo son recompensados los qué se aprenden un libro de memoria o los que crean un magnifico ensayo  ) y tomando en cuanta algunos aspectos de este tipo de educación, considero que seria motivador que también fueran recompensados aquellos que  reflejan en su forma de vida la filosofía”En todo amar y servir” de San Ignacio De Loyola, como los hermanos encargados de llevar la fe a las comunidades indígenas.

Ahora volteando al servicio medico, considero que este no debe quitarse de la institución, al contrario considero que éste debe de ampliarse con conocimiento científico e incluso empírico  hasta lograr abrirse a los más necesitados .

finalizar que tú, un ser del futuro, completamente imaginario para mí,  serás el único que podrás ver qué cosas han cambiado y qué cosas han sobrevivido.                Pero cualquiera que sea la realidad en la que te encuentres, me agrada imaginarme mientras veo el cielo estrellado ,que en  tu época hay más paz, igualdad, libertad, respeto ; menos corrupción, pobreza e ignorancia en los hombres.En fin que se pueda  ver claramente la evolución del mundo hacia el bien  y que tú como un estudiante de una institución jesuita estés comprometido con la misión jesuita ,con el único fin de ser el mejor para el mundo y  así contribuir al cambio de este hogar temporal( la tierra)  de manera positiva.

 

Atentamente

Carlos de la Barrera

 

 

 

Lima, El Preu, 12  Agosto de 1720

 

 

Para el joven elegido por el Señor a recibir esta carta:

 

Quien sea que haya posado sus ojos sobre estas letras, sea recibido y saludado por este humilde escritor, al que su merced puede llamar: Rafael de balboa joven estudiante de la santa escuela de San Pablo, lima.

Después de presentarme  quisiera especificar que en esta carta no trato de hacerle sentir con la obligación de buscar mi vida, en este momento desconozco mi destino y quisiera que mientras lee mi carta, usted lo desconozca por igual , se que como segundo hijo mi obligación es ser sacerdote, así como la obligación de mi pequeña hermana María en unos años será casarse. En el momento en el que escribo esta carta desconozco gran parte de mi futuro, dudo del camino hacia donde estoy siendo llevado, tal ves quisiera acercarme al señor de otra manera que la de levantarse con la campana cuando ni siquiera se han anunciado las luces en el alba, a rezar el matinal.

Sé que te identificaras con mi pensamiento, que durante el día buscaras el reloj de sol, agua o arena intentando absorber un minuto de descanso.

Que en clases de filosofía te asombraras con lo visto, que identificaras cada pensamiento con el tuyo y que al final sufrirás estudiando y leyendo durante la noche, combinándolo con el rezo.

Yo le seré sincero, el pecado me tienta, la avaricia a veces me hace odiar mi pequeño cuarto, mi baúl, mis pocos ropajes, quisiera más esas veces, poder desafiar a la autoridad y escapar mientras paseamos en la ciudad, con los niños que corren a nuestro lado. Se que eso no es lo que realmente quiero y que es solo una tentación pero a veces la carne intenta llevarme hacia malos caminos. Temo al castigo, que la vara de sauce surque mi piel, que las llagas enrojecidas curen mi pecado y tener que encontrar una posición en la que sentarse no sea un infierno en vida.

Como yo, seguramente buscaras un ejemplo, alguien que pienses que por él, tu esfuerzo valdrá la pena , al que después de una larga jornada  antes de hincarte en el reclinatorio lo recordaras, pensando que en esa dirección esta tu vida. El padre Montreal es el mío, aquel que de memoria recita los reyes incas y que generalmente cada año es llamado a la ciudad de Cusco para guiar el Corpus Cristi en quechua. Yo quiero ser así, quiero ir a nuestras haciendas y discutir con los jefes incas, yo no quiero guiar los debates ni dar la cátedra,  quiero salir, conseguir nuevas plantas para la botica de el colegio, dirigir a los indígenas en las obras de teatro, me sueño bajando por los Andes con un sequito, todos recitando la Palabra del Señor mientras esquivamos hondas cañadas y escalamos grandes piedras. Dudo que mi Creador tenga ese destino para mi, no nací con piernas fuertes ni con habilidad para los otros idiomas, tan solo el latín, deja adolorida mi lengua por el esfuerzo de la pronunciación. Luchare por no terminar cerrando una clase después de que mi ultimo alumno haya salido, pero si eso es lo que dicta mi vida y la penitencia para la eternidad, entonces todas las mañanas como profesor tendré que levantarme y sonar la campana para despertar a jóvenes como el que soy ahora.

Finalmente, no se si te has identificado con mis sentimientos, si en tu época tienes los mismos problemas, que guardes rencor con tus padres por abandonarte, que sientas que los ves menos cada ves, que piensas que te estas separando de ellos pero al mismo tiempo sigues el camino impuesto por tu padres. Espero que resuelvas tus problemas si es que los tienes y si no tienes que seguir ese mismo camino, ya que siempre, si intentas solucionar tu vida y excluir  los problemas, estarás tomando un camino que te acerque a nuestro Señor.

Saludos a vuestra merced Rafael de Balboa en cuerpo y alma.